9 de septiembre de 2025

Vida contemplativa. Byung- Chul Han.

 


Para más información sobre el autor de referencia mirar la wikipedia, por ejemplo.

Extracto lo que me resulta más interesante de este filósofo. Sin más.

Aristófanes cuenta que los humanos en su origen eran seres esféricos. Pero por su arrogancia, los Dioses los partieron en dos. Desde entonces, el ser humano aspira a la unión con su otra mitad. Ese anhelo es el amor.

Entretanto, perdemos el sentido de la vida, confundiéndola con más producción, rendimiento y consumo, lo que sólo constituye una forma de supervivencia (éxito, rendimiento y competición).

La digitalización también ayuda. La conectividad sin límites es justo lo que debilita la vinculación, que nos lleva a una soledad primordial.

Por tanto, la observación contemplativa es toda la recompensa a cambio de nuestros esfuerzos.

Todas las épocas históricas que no son intervenidas por nuevos comienzos están entregadas a la decadencia.

No es casual que se hable de la sociedad singularizada, en torno a que cada uno se considera único. Todo el mundo tiene su propia historia. Nos entregamos al culto del "yo" creyendo que nos estamos realizando. Todo el mundo es sacerdote de sí mismo.

En la era de los medios digitales, todo el mundo produce. Y estamos aturdidos por el ruido de fondo de esa comunicación.

La crisis actual de la religión, no es por haber perdido la fé en Dios, que también, sino que estamos perdiendo la capacidad contemplativa, deseo de lo infinito que se cumple en la intuición del Universo.





Las cadenas de la ilusión. De Erich Fromm. ***


El amigo de referencia falleció en 1980, y en el libro calca la situación actual. 

Este hombre vivió las dos guerras mundiales y cada una de ellas empezó con algo similar a lo que vemos en el momento presente, por ejemplo, en Ucrania ó el Genocidio de Israel sobre los palestinos. Y curiosamente, con el resto del mundo mirando para otro lado.

Si quieres paz, prepárate para la guerra, decía su profesor, y al final tuvo razón. Pero nuestro filósofo acabó convencido al final de la guerra, de que "hay que dudar de todo". Encontró respuestas en las contradicciones de Freud y Marx. Y de éstos sacó su aprendizaje, que nos cuenta en este libro. Y yo lo resumo. Está muy condensado, ojo, pero sin desperdicio. Vamos allá...

La única manera de librarnos del sufrimiento pasa por liberarnos de las cosas (codicia) incluído el ego (Yo) y en despertar a las verdades que rigen nuestra existencia. El hombre desarrollado y humano no es el que tiene mucho, sino el que es mucho, o sea, el que responde al mundo. El hombre capitalista de hoy día produce demasiadas cosas útiles, ocasionando demasiada gente inútil.

Hoy día tenemos satisfacción material para todos, y por ello, menos necesidad de control autoritario, que además, apenas gobiernan imponiendo obediencia, sino consintiendo. Un consentimiento manipulado a través de la psicología y las "relaciones humanas". Si ésto cambiase, se originaría un retraso de desintegración. Ésto se debe a que, aunque el hombre puede adaptarse a casi cualquier situación, necesitamos el anhelo de felicidad, de amar y vivir en libertad acorde a nuestra naturaleza. Si ese cambio no es posible, dicha sociedad se derrumbaría, por falta de vitalidad  y por su capacidad autodestructiva.

¿Cómo hacemos? Pues con represión. Aquellos impulsos incompatibles con las costumbres sociales y familiares excluidos de la conciencia; Esta represión se consigue con el temor. Y de ésto sabe bien la historia.  La mesa se ha servido sólo para unos pocos. El resto recibe las migajas. Si la mayoría es consciente de que es explotada se pondría en peligro el orden existente. Así que hay que reprimir esas ideas, y si no se consigue, lo pagas con tu libertad ó tu vida.

Por otro lado, tenemos el adoctrinamiento, como el de la propiedad privada. Conseguida mediante esfuerzo, creatividad, suerte, maldad ó herencia, se considera como inmoral e inhumano, el ataque a dicha propiedad, ya sea por hurto, ocupación ilegal,etc. Racionalizamos el odio contra los usurpadores de la propiedad privada, porque han violado la santidad que ello supone, y el esfuerzo al que nos hemos visto sometidos, para obtenerlo. Para que venga un hijo de su madre a quedarse con lo de otro...

Mi generación es conocedora de esta represión que impedía hacer cosas por miedo a las represalias.

Sin embargo, si nos paramos un poco y pensamos:

¿Tiene sentido luchar en dos guerras mundiales por la libertad y la democracia y sólo unos años después volver a rearmarse por esa libertad y democracia? ¿Tiene sentido vivir en medio de la abundancia y recibir tan poca satisfacción?... Claro, somos cristianos y ellos no, somos buenos, nuestros enemigos no, etc, etc...

Pero claro, mi memoria dice que he hecho ésto, pero mi orgullo dice que no lo he hecho, pues mi memoria cede...Y vuelta a la normalidad...

El hombre necesita alguna filosofía que dé sentido a su vida. Así la religión, ó actualmente la psicología (los nuevos sacerdotes) son el sol que gira alrededor del hombre, para ayudarle a comprender su insatisfacción en el trabajo, su infelicidad en la vida, su apatía en medio de la abundancia. Todo ello, mientras éste no gire alrededor de sí mismo. Y esto pasa por liberarse de su mezquindad e ignorancia. Para ello, necesitamos combinar el conocimiento con la razón, o sea, la capacidad de ver las cosas como son, de "dejarlas ser", en vez de  querer que sean como queremos nosotros. 

Sí, no vemos las cosas como son, sino como somos nosotros.

Hoy día la raza humana está tan interrelacionada que un pequeño grupo de "realistas" psicóticos puede poner punto final a los valerosos esfuerzos de cientos de generaciones. Porque si él es inhumano, yo también puedo y debo serlo. La actitud hacia el "extranjero" es inseparable de la actitud hacia uno mismo. Mientras él siga siendo un extraño, yo seguiré siendo un extranjero para mí mismo.

Y en esas estamos. Mientras un grupo minoritario intenta evitar ese acto de locura, por parte de los "señores del mundo", la mayoría ha sucumbido al proceso de embrutecimiento, por parte de esos lunáticos, y el resto, apático, encuentra una vía de escape en las trivialidades cotidianas, tales como comprar ó comer compulsivamente, como necesidad para una vida mejor.

Y es que las cosas que compra no le enriquecen su vida, pero le ayudan, por ejemplo, a tener más tiempo libre, en el cual invierte parte de su sueldo para, a su vez, matar el tiempo que tan orgullosamente ha ahorrado. 

Y así, los objetos ya no están al servicio del hombre, sino que el hombre se ha convertido en  esclavo de los objetos que adquiere.

Hemos evolucionado hasta el punto de resolver los enigmas de la naturaleza, pero en el momento de nuestro mayor triunfo, en los umbrales de un nuevo mundo, hemos sucumbido al poder de las cosas y las organizaciones que nosotros mismos hemos creado. Hemos inventado un nuevo método de producción y distribución y la hemos convertido en nuestro ídolo (ó Dios). Idolatramos el producto que hemos creado y nos hemos reducido a siervos de esos productos. Nos sentimos orgullosos de nuestro poder (bombas y máquinas) para ocultar nuestra bancarrota como seres humanos. Y nos vanagloriamos de nuestro poder destructor para esconder nuestra impotencia humana.

La violencia y las armas no nos salvarán; sólo la cordura y la razón pueden hacerlo. En el  primer caso, será el concenso de la estupidez el que nos habrá impedido ver la realidad y actuar en consecuencia.





11 de agosto de 2025

La casa de los espíritus. Por Isabel Allende.



Siempre lo digo, y que no sea por no insistir. Todos mis artículos son sólo de mi opinión y no están influenciados por nada ni nadie más. Dicho ésto, hoy nos toca hacer un comentario sobre el libro de referencia. No me acordaba, hasta que iba casi por la mitad, que ya lo había leído, y luego, ya tuve que terminarlo. 
Luego redacto íntegramente algunas textos de la autora, sin desperdicio.
Pero antes y en pocas palabras, insistir en que la historia se repite contínuamente. Que no aprendemos, vamos, y que hay gente que nace para mandar y otros para ser mandados. Es así. Punto. Hemos avanzado tecnológicamente y para de contar.
Lo voy a extrapolar a la política. Derecha ó Izquierda. Republicanos ó Conservadores. Da igual. Y supongo que dentro de lo malo lo mejor.
Me voy a concretar en España. Cuando surgen pequeños partidos, como en su momento "Ciudadanos" y actualmente "Podemos" y "Sumar" y puede que en un futuro "Vox", al final terminan desapareciendo y siempre quedan los grandes, "El Psoe" y "El PP", ni en un extremo ni en el centro. Cada uno a su lado. Jamás como ahora había visto tantos insultos y vejaciones al Gobierno. No aportan, pero desacreditan. 
Es nuestra cultura. Dos trabajan, cuatro critican y seis se rascan las bolas. 100% de la población. Y sin embargo, estamos entre los países desarrollados. Y con todo lo visto, no nos hundimos, más que le pese a algunos. Aunque no lo entiendo, la verdad. Mejor así, supongo.
En fín, lean el libro, carajo. No les va a defraudar.

Entre otros, estos párrafos son muy interesantes:

+ Igual que al venir al mundo, al morir tenemos miedo a lo desconocido. Pero el miedo es algo interior que no tiene nada que ver con la realidad. Morir es como nacer: Sólo es un cambio.

Éste lo estamos viviendo en este momento, en mi opinión. Lo he variado algo, a los efectos que nos ocupan.

+  - Ayudar al prójimo es un valor que existe.
  - No. La caridad, igual que el socialismo es un invento de los débiles para doblegar y utilizar a los fuertes.
   - No creo en su teoría de fuertes y débiles.
   - Siempre ha sido así en la naturaleza.
  - Es porque los que hacen las reglas son los que piensan como usted, pero no siempre es así.
  - Porque somos los triunfadores. Sabemos desenvolvernos en el mundo y ejercer el poder.

(Sin más comentarios. Véase los noticiarios y ya)

Pero lo más interesante para mí está al final del libro. Las últimas páginas. El resumen más exquisito. No se entiende si no se ha leído el libro, por tanto, es bobería tratar de reflejarlo aquí, pero en pocas palabras, dónde las dan las toman, ó dicho de otra forma, lo que hagamos en esta vida nos viene de vuelta, para bien ó para mal...
Y yo lo confirmo.

+ La memoria es frágil y en el transcurso de una vida (que es muy breve)todo sucede tan deprisa, que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, ni medir la consecuencia de los actos, creyendo en la ficción del tiempo, en el presente, pasado y futuro. Pero también todo puede ocurrir simultáneamente, en una historia inacable de dolor y sangre, pero también de amor.

Por cierto, y aunque no venga a colación. Todos somos perdedores alguna vez. El truco consiste en no actuar como perdedor.





2 de julio de 2025

Senectud. Principio del fín.

 



Cuando eres joven y maltratas tu cuerpo con borracheras y similares, no eres consciente de que llegará un día en el que te pasará factura. Porque la carrera que el caballo da, en el cuerpo se le queda. Pero que te quiten lo bailao... Disfrutar y pasarlo pipa, sin saber las consecuencias es mejor que saberlo, y no hacer nada pensando que un día te pasará factura, ya que tampoco vamos a vivir para siempre... Eso sí, cuando ya no me pueda valer por mí mismo (sea física, pero sobre todo psíquicamente) espero tener la fuerza justa para mandarme a mudar, ó que ya esté regulado para hacerlo y no fastidiar a mi entorno. Ya he hablado ésto anteriormente, pero hoy, de manera más jovial, recordarme que a los 55 tacos que llevo encima, me veo levantándome  a las 4 de la mañana para ir a mear (la puta próstata empieza a hacer estragos), y lo peor es que luego ya te cuesta quedarte dormido, y te da tiempo de darle vueltas a la cabeza, sobre lo que tenías ó no tenías que haber hecho el día anterior, etc.

Si vas a correr una hora, llegas con las rodillas hechas polvo y lo que es peor un esguince en uno de los tobillos... Así que te queda nadar, hacer yoga y similares... Y lo peor es que no bajas peso, aunque comas menos. 

Eso sí, mi cervecita que no me la quite nadie, sino quiere morir en el intento...

En fín, como decía Rubén Darío...

    Juventud, divino tesoro,

    ¡Ya te vas para no volver!

    Cuando quiero llorar, no lloro...

    Y a veces lloro sin querer...