13 de julio de 2026

Reflexión sobre "Usted se encuentra aquí."

 


Este libro de Fabián C.Barrio me ha sorprendido gratamente. Nos recuerda que hace 3000 años estábamos como hoy en día. O sea, no hemos avanzado como personas, sino tecnológicamente.

Nos dice que no hay diferencias entre quien acude a un curso en un pueblo de la India para buscar respuestas, quien publica diariamente en sus foros "sólo queda Vox", quien cuelga banderas arcoiris en su balcón, quien vive obsesionado recargando el valor actual de sus criptomonedas. En fin, gente perdida que intenta llenar su vacío y contrarrestar la sensación de no pertenecer a nada. 

Si a esto le sumamos la desconexión de lo que nos satisface, puesto que aunque conocemos la teoría de que la felicidad no se encuentra en la acumulación de bienes ó éxitos, sino en la interconexión con los demás, aceptando nuestras imperfecciones. Por ejemplo, las personas atrapadas en relaciones tóxicas por miedo a quedarse solas...

Ni la alegría ni la tristeza son eternas. Lo máximo a lo que podemos aspirar es a capturar esos breves momentos de júbilo. ¡Grábatelo de una vez en la cabeza! Y como todo, pasará. 

Antiguamente la profesión te acompañaba toda la vida. Hoy cambiamos al gusto, si queremos, y se nos enseña a soñar a aspirar a más, algo que normalmente no alcanzaremos nunca.

Sin embargo, ¿Eres consciente de que tienes un hogar, comida en la mesa, te puedes duchar cuando te apetezca y regalarte un postre delicioso?  Tienes una cama mullida y la curiosidad de lo que ocurrirá mañana... ¿De verdad crees que podrías aspirar a más?

Bien, por partes, el grueso de este libro pasa porque consigamos la ataraxia, o sea, alcanzar estados de concentración, calma y claridad mental, a través de distintas técnicas, como por ejemplo, en la cultura japonesa, el ikigai, que asocia la razón del ser con una vida plena y despreocupada. Defiende que alcanzas la ataraxia si desarrollamos nuestras habilidades y disfrutamos de lo que hacemos más allá de lo material. Para ello debemos hacer confluir cuatro elementos en nuestra vida:

*Lo que amas, aquello que te apasiona.

*Tus habilidades y talentos.

*Aquello que el mundo necesita de tí.

*Aquello que te puede dar de comer.

Si consigues intersectar estos cuatro elementos habrás conseguido tu ikigai, alcanzando la serenidad, tu ataraxia. ¿Entiendes? Bueno, da igual. Es una de muchas técnicas...

Dentro de veinte años, desearás estar en el momento que estás ahora mismo. El dinero, el éxito o cualquier cosa vendrán ó no, pero este momento, las experiencias, los que te rodean, etc, se habrán ido para siempre. Así que tómatelo en serio, ó no, y disfruta cada momento como si fuera el último... 

Y así repasa las grandes corrientes filosóficas que dan cuerpo a su libro. El estoicismo para soportar las embestidas del destino, ya que ningún mal es eterno, ni cuerpo que lo resista. El epicureísmo nos invita a disfrutar de los placeres porque éstos son finitos. El cinismo nos enseña que cada acto y su consecuencia son intrascendentes, y por último el escepticismo quiso que viéramos con indiferencia todo, porque, muy probablemente, sea producto de nuestra imaginación. 

Su mantra "Esto también pasará" es un bálsamo ante los males de la vida, y recordándonos, nuevamente, que "todo" es transitorio. Lo bueno y lo malo.

De todas formas, pon de tu parte. Persigue la virtud, o sea, sé buena gente, ten la conciencia en paz. Para ello, no hagas daño a nadie y todo irá bien. En segundo lugar, invita a la razón a formar parte de tu vida. Esto es fácil. Haz lo correcto, aunque te joda. Tercero, desarrolla un vida filosófica. Cuarto. Moderación. Controla los deseos y pasiones. No es necesario gastar 200 euros en un menú degustación. A veces, consigues el mismo placer con unos huevitos rancheros. Quinto. Sé responsable de tí mismo y no dependas de los demás. Sexto. La buena fortuna. Estar vivo ya es tenerla. Séptimo. La amistad. Un consejo para ello, abre una puerta muy pequeña para que entren en tu vida, pero una enorme para que salga de ella quien quiera. Sin acritud. Pero es una manera de asegurarte de que sólo se queda quien vale la pena. Y como punto final, lléva todo ésto a cabo a diario. Conviértelos en tus hábitos.

El hombre que disfruta de un vaso de agua fresca obtiene más placer que el que quiere disfrutar de vinos finos, cada vez más caros. Y es que nuestras necesidades son simples. Son nuestros deseos los que son complejos. Si los evitas, evitarás el sufrimiento. Aprende a diferenciarlos...Empieza consumiendo conscientemente.

Al recibir todo tal cual viene, nos enfrentamos al vacío de nuestra existencia. Y aceptándolo lograremos ser genuinamente libres...

...Y ahora ponte la canción "Take on me" del grupo Aha, antes de continuar... (Esto es de mi cosecha).

En serio. Óyela antes de seguir. Búscala en Google ó Youtube, por ejemplo.

La felicidad está dentro de tí. Es un camino tan simple y a la vez tan tortuoso que a muchos puede llevarnos una vida entera conseguir recorrerlo.

Deja de buscar la aprobación de los demás. Acepta lo que has conseguido, y sobre todo de lo que no vas a conseguir...Estate a tu bola, distánciate. Si tu ausencia no molesta es porque tu presencia no es importante, así que sigue con tu vida, y entiende de una vez, que la felicidad y el conocimiento radica en comprendernos en nuestro núcleo, y no estar buscando fuera de nosotros.

Cuando veas que es inútil acumular, y que el placer mayor está en lo más pequeño, empezarás a tener menos miedos y a ser más fuerte, comprobando que el camino a lo simple te enseñará que "todo" es menos importante de lo que nos parece.

No vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. No podemos controlar lo que nos pasa en la vida, pero sí podemos controlar nuestra percepción y con ello nuestra reacción. Ahí radica la diferencia. Si todo te importa un carajo, lograrás hazañas increíbles.

Dedica un capítulo a Marco Aurelio, pero casualmente, tengo un artículo sobre el amigo de referencia, y éste es el enlace:

https://elblogdearmandomm.blogspot.com/2024/04/meditaciones-de-marco-aurelio.html


No es que porque las cosas sean difíciles por lo que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos por lo que son difíciles. En todo caso, como decía Groucho: Si partimos de la nada, es fácil y placentero alcanzar las más altas cotas de la miseria.

Un truco para evitar la ansiedad: No juzgues, no entres en polémicas banales, no corrijas al contrario, que te de igual lo que piense el otro. Tu perturbación no está fuera, sino en tí, por emitir juicios sobre lo que te molesta.

En la búsqueda de la verdad, la tranquilidad llega indirectamente, no renunciando a ella, sino a la expectativa de que debemos adquirirla para obtenerla.

Por fin, he dado con alguien que no te da la fórmula de la felicidad. No la busca, por estar sobrevalorada, ser imperfecta y frágil. Eludir las cosas malas no te llevará a alcanzarla. Es justo tu reacción a ella la que te amarga la vida. Recuerda, "Esto también pasará". Por tanto, deja de buscarla, te pones en ridículo. Reconócela en el flujo de los acontecimientos y descúbrela en lo sencillo, porque ahí se encuentra.

Y como colofón (me encanta) nos dice que llega un momento en la vida en la que parece que todo encaja. No llega a todos, pero quienes lo experimentan descubren que sus preocupaciones son menos intensas y su dolor más soportable. 

Sólo quieres tres cosas: Paz mental, lealtad y que no te hagan perder el tiempo. Todo te importa un huevo. Habrás alcanzado la ataraxia. En una palabra, plenitud. Disfruta la palabra. Somos imperfectos, la vida, a veces, es una mierda, la gente puede fallarte, habrá veces que tengas que arrastrarte por el lodo, tendrás problemas que no podrás resolver, ¿Y qué?

No se trata de vivir en el mejor lugar del mundo, sino de apreciar lo que ese lugar tiene para ofrecerte. No se trata de vivir libre de miedos, sino de aprender a manejarlos. No se trata de esperar el momento adecuado para hacer las cosas, porque estarás desperdiciando tu vida esperando, y nada querido amigo, nada, podrá devolverte ese tiempo...

Descubrir esto puede ser lo más importante que hagas en tu vida...

Y para terminar, escucha "Go your own way" de Fleetwood Mac.


PD: Dedicado a mi hija Saray en el día de su cumpleaños.