23 de julio de 2026

Sobre el Mundial de fútbol 2026.



 No soy fanático del fútbol ni mucho menos. Pero me encantan los mundiales. Los sigo desde 1982. Sí, el Mundial de España, el de Naranjito. 

 Cuando conseguimos ser campeones del mundo en 2010, me dije que me daba por satisfecho, por estar (y seguir) entre las ocho mejores selecciones del mundo. Pero siempre quieres un poco más. Si conseguimos una segunda estrella, mejor. Dejamos atrás a Inglaterra que tiene una y nos ponemos a la par de Francia y Uruguay, aunque ésta se cuelgue cuatro, por lo que hablaremos a continuación. Y lo hemos hecho. Y de qué manera tan grande. Pasando por encima a una selección que merecía todos mis respetos hasta esta final. Qué satisfacción tan grande. 

Precisamente con Uruguay nos embarramos para ganar a una selección, que como la de Paraguay y en última instancia, Argentina (todas, casualmente, sudamericanas) embarran el fútbol y hacen lo que sea con tal de ganar y así empañar este magnífico deporte, cuando saben que no tienen opciones. Uruguay, pese a que la Fifa no lo aprueba, se cuelga cuatro estrellas por las dos olimpíadas anteriores a que se le celebrasen los campeonatos mundiales de fútbol específicamente como deporte. Hasta ese punto llegan.

Si hubiese ganado Argentina la final, hubiese ganado el antifútbol. Eso queda en el recuerdo. Y dicho ésto, me permito la licencia de añadir que es así como Italia ha llegado a tener cuatro mundiales. Sólo recordar el mundial de Estados Unidos 1994, donde Tazzoti le rompió la nariz a Luis Enrique (posterior seleccionador nacional) en ese denominado antifútbol. En este último Mundial Italia ni siquiera ha participado. Ahí lo dejo.

Me siento muy orgulloso de haber ganado cómo y contra quien hemos jugado. No sólo como mejores jugadores, sino sabiendo como iban a jugar ellos, y dándoles de su propia medicina. Si no lo entiendes, no te lo voy a explicar.

Hay muchas teorías sobre si los argentinos han sido favorecidos por la Fifa en este Mundial. Y ahora me planteo el de Qatar 2022. Tendría que volver a ver los partidos... Aparte de su brutalidad en el juego, en las mismas narices del árbitro, que mira para otro lado cuando son ellos los que actúan así, ó ve faltas que no existen cuando el otro equipo ya ha metido un gol (en el caso de Egipto) ó le expulsan a su mejor jugador que queda atónito ante una expulsión injustificada, como  en el caso de Suiza.

España no sólo ha hecho mejor "Fair play" sino que a pesar de que le anularan un gol por una falta inexistente en el área Argentina a un jugador (el mismo que empujaba y golpeaba a los contrarios delante del árbitro) y otro por un más que dudoso fuera de juego, supo imponerse y meter el gol a pocos minutos del final, para evitar la lotería de los penalties, que para mí no demuestran que un equipo sea mejor que otro. 

Me ha dejado mal sabor de boca, la actuación de Argentina, antes, durante, pero sobre todo despúes del partido. No saben ganar, pero lo que es peor, tampoco saben perder. Así, con ese fanatismo enfermizo se pierde la esencia de lo que realmente es importante, ser el mejor, jugando mejor, y no ser campeón de cualquier manera. Lo cierto es que aunque te cuelgues otra estrella en la camiseta si llega a ser de esa forma tan sucia, en el recuerdo quedarás como lo que eres, empañando una trayectoria que hasta ese momento hacía temer jugar con una selección por su maravilloso juego y no por su suciedad en la cancha...

Por ese motivo, me alegra doblemente el triunfo de ESPAÑA.  A pesar de "TODO", y con todo en contra, ha ganado, ahora sí, la MEJOR.

 

         



13 de julio de 2026

Reflexión sobre "Usted se encuentra aquí."

 


Este libro de Fabián C.Barrio me ha sorprendido gratamente. Nos recuerda que hace 3000 años estábamos como hoy en día. O sea, no hemos avanzado como personas, sino tecnológicamente.

Nos dice que no hay diferencias entre quien acude a un curso en un pueblo de la India para buscar respuestas, quien publica diariamente en sus foros "sólo queda Vox", quien cuelga banderas arcoiris en su balcón, quien vive obsesionado recargando el valor actual de sus criptomonedas. En fin, gente perdida que intenta llenar su vacío y contrarrestar la sensación de no pertenecer a nada. 

Si a esto le sumamos la desconexión de lo que nos satisface, puesto que aunque conocemos la teoría de que la felicidad no se encuentra en la acumulación de bienes ó éxitos, sino en la interconexión con los demás, aceptando nuestras imperfecciones. Por ejemplo, las personas atrapadas en relaciones tóxicas por miedo a quedarse solas...

Ni la alegría ni la tristeza son eternas. Lo máximo a lo que podemos aspirar es a capturar esos breves momentos de júbilo. ¡Grábatelo de una vez en la cabeza! Y como todo, pasará. 

Antiguamente la profesión te acompañaba toda la vida. Hoy cambiamos al gusto, si queremos, y se nos enseña a soñar a aspirar a más, algo que normalmente no alcanzaremos nunca.

Sin embargo, ¿Eres consciente de que tienes un hogar, comida en la mesa, te puedes duchar cuando te apetezca y regalarte un postre delicioso?  Tienes una cama mullida y la curiosidad de lo que ocurrirá mañana... ¿De verdad crees que podrías aspirar a más?

Bien, por partes, el grueso de este libro pasa porque consigamos la ataraxia, o sea, alcanzar estados de concentración, calma y claridad mental, a través de distintas técnicas, como por ejemplo, en la cultura japonesa, el ikigai, que asocia la razón del ser con una vida plena y despreocupada. Defiende que alcanzas la ataraxia si desarrollamos nuestras habilidades y disfrutamos de lo que hacemos más allá de lo material. Para ello debemos hacer confluir cuatro elementos en nuestra vida:

*Lo que amas, aquello que te apasiona.

*Tus habilidades y talentos.

*Aquello que el mundo necesita de tí.

*Aquello que te puede dar de comer.

Si consigues intersectar estos cuatro elementos habrás conseguido tu ikigai, alcanzando la serenidad, tu ataraxia. ¿Entiendes? Bueno, da igual. Es una de muchas técnicas...

Dentro de veinte años, desearás estar en el momento que estás ahora mismo. El dinero, el éxito o cualquier cosa vendrán ó no, pero este momento, las experiencias, los que te rodean, etc, se habrán ido para siempre. Así que tómatelo en serio, ó no, y disfruta cada momento como si fuera el último... 

Y así repasa las grandes corrientes filosóficas que dan cuerpo a su libro. El estoicismo para soportar las embestidas del destino, ya que ningún mal es eterno, ni cuerpo que lo resista. El epicureísmo nos invita a disfrutar de los placeres porque éstos son finitos. El cinismo nos enseña que cada acto y su consecuencia son intrascendentes, y por último el escepticismo quiso que viéramos con indiferencia todo, porque, muy probablemente, sea producto de nuestra imaginación. 

Su mantra "Esto también pasará" es un bálsamo ante los males de la vida, y recordándonos, nuevamente, que "todo" es transitorio. Lo bueno y lo malo.

De todas formas, pon de tu parte. Persigue la virtud, o sea, sé buena gente, ten la conciencia en paz. Para ello, no hagas daño a nadie y todo irá bien. En segundo lugar, invita a la razón a formar parte de tu vida. Esto es fácil. Haz lo correcto, aunque te joda. Tercero, desarrolla un vida filosófica. Cuarto. Moderación. Controla los deseos y pasiones. No es necesario gastar 200 euros en un menú degustación. A veces, consigues el mismo placer con unos huevitos rancheros. Quinto. Sé responsable de tí mismo y no dependas de los demás. Sexto. La buena fortuna. Estar vivo ya es tenerla. Séptimo. La amistad. Un consejo para ello, abre una puerta muy pequeña para que entren en tu vida, pero una enorme para que salga de ella quien quiera. Sin acritud. Pero es una manera de asegurarte de que sólo se queda quien vale la pena. Y como punto final, lleva todo ésto a cabo a diario. Conviértelos en tus hábitos.

El hombre que disfruta de un vaso de agua fresca obtiene más placer que el que quiere disfrutar de vinos finos, cada vez más caros. Y es que nuestras necesidades son simples. Son nuestros deseos los que son complejos. Si los evitas, evitarás el sufrimiento. Aprende a diferenciarlos...Empieza consumiendo conscientemente.

Al recibir todo tal cual viene, nos enfrentamos al vacío de nuestra existencia. Y aceptándolo lograremos ser genuinamente libres...

...Y ahora ponte la canción "Take on me" del grupo Aha, antes de continuar... (Esto es de mi cosecha).

En serio. Óyela antes de seguir. Búscala en Google ó Youtube, por ejemplo.

La felicidad está dentro de tí. Es un camino tan simple y a la vez tan tortuoso que a muchos puede llevarnos una vida entera conseguir recorrerlo.

Deja de buscar la aprobación de los demás. Acepta lo que has conseguido, y sobre todo de lo que no vas a conseguir...Estate a tu bola, distánciate. Si tu ausencia no molesta es porque tu presencia no es importante, así que sigue con tu vida, y entiende de una vez, que la felicidad y el conocimiento radica en comprendernos en nuestro núcleo, y no estar buscando fuera de nosotros.

Cuando veas que es inútil acumular, y que el placer mayor está en lo más pequeño, empezarás a tener menos miedos y a ser más fuerte, comprobando que el camino a lo simple te enseñará que "todo" es menos importante de lo que nos parece.

No vemos las cosas como son, sino como somos nosotros. No podemos controlar lo que nos pasa en la vida, pero sí podemos controlar nuestra percepción y con ello nuestra reacción. Ahí radica la diferencia. Si todo te importa un carajo, lograrás hazañas increíbles.

Dedica un capítulo a Marco Aurelio, pero casualmente, tengo un artículo sobre el amigo de referencia, y éste es el enlace:

https://elblogdearmandomm.blogspot.com/2024/04/meditaciones-de-marco-aurelio.html


No es que porque las cosas sean difíciles por lo que no nos atrevemos; es porque no nos atrevemos por lo que son difíciles. En todo caso, como decía Groucho: Si partimos de la nada, es fácil y placentero alcanzar las más altas cotas de la miseria.

Un truco para evitar la ansiedad: No juzgues, no entres en polémicas banales, no corrijas al contrario, que te de igual lo que piense el otro. Tu perturbación no está fuera, sino en tí, por emitir juicios sobre lo que te molesta.

En la búsqueda de la verdad, la tranquilidad llega indirectamente, no renunciando a ella, sino a la expectativa de que debemos adquirirla para obtenerla.

Por fin, he dado con alguien que no te da la fórmula de la felicidad. No la busca, por estar sobrevalorada, ser imperfecta y frágil. Eludir las cosas malas no te llevará a alcanzarla. Es justo tu reacción a ella la que te amarga la vida. Recuerda, "Esto también pasará". Por tanto, deja de buscarla, te pones en ridículo. Reconócela en el flujo de los acontecimientos y descúbrela en lo sencillo, porque ahí se encuentra.

Y como colofón (me encanta) nos dice que llega un momento en la vida en la que parece que todo encaja. No llega a todos, pero quienes lo experimentan descubren que sus preocupaciones son menos intensas y su dolor más soportable. 

Sólo quieres tres cosas: Paz mental, lealtad y que no te hagan perder el tiempo. Todo te importa un huevo. Habrás alcanzado la ataraxia. En una palabra, plenitud. Disfruta la palabra. Somos imperfectos, la vida, a veces, es una mierda, la gente puede fallarte, habrá veces que tengas que arrastrarte por el lodo, tendrás problemas que no podrás resolver, ¿Y qué?

No se trata de vivir en el mejor lugar del mundo, sino de apreciar lo que ese lugar tiene para ofrecerte. No se trata de vivir libre de miedos, sino de aprender a manejarlos. No se trata de esperar el momento adecuado para hacer las cosas, porque estarás desperdiciando tu vida esperando, y nada querido amigo, nada, podrá devolverte ese tiempo...

Descubrir esto puede ser lo más importante que hagas en tu vida...

Y para terminar, escucha "Go your own way" de Fleetwood Mac.


PD: Dedicado a mi hija Saray en el día de su cumpleaños.





12 de junio de 2026

Un apunte sobre La anandamida. De Borja Vilaseca.

 


Al final no me he leído este libro. Tengo varios artículos sobre varios libros de este autor, que, lejos de querer ser ofensivo, ya empieza a ser algo pretencioso con sus "investigaciones". No dejo de estar de acuerdo con mucho de lo que dice, ya desarrollado por otros, pero que sabe vender bien. Perdón, transmitir de forma correcta. Pero lo dicho, ya me aburre. Ahora nos habla del neurotransmisor de Dios, la anandamina, que yo creo que ni siquiera Dios conoce, pero que supuestamente ahí está, para que una vez toquemos fondo nos reflotemos completamente blindados...

En fín, sí voy a extractar, algo que está muy de moda y que yo mismo trato de practicar y no consigo. La atención al presente en todo momento.  Según él la falta de anandamina (pero yo no pondría ese sustantivo)nos impide vivir el momento presente porque nos resulta un lugar incómodo del que hemos de huir compulsivamente hacia el futuro ó pasado... De ahí esa permanente sensación de urgencia para adelantarnos a la siguiente meta ó tarea, perdiéndonos el único lugar donde realmente existimos. Aquí y ahora. Si nos paramos tendríamos que enfrentarnos al malestar que llevamos dentro. Así es mejor estar siempre en otra parte, lejos de nosotros...

Bueno, si este extracto te ha gustado, te recomiendo que continúes con su lectura, pero mi consejo es que sustituyas su molécula por algo más tangible ó que puedas reconocer que te falta...

Aprovecho para agradecerle que recomendase escuchar a Anthony de Mello (tiene vídeos en youtube) y aunque actúa como un gurú más, vale la pena... Una de sus frases que viene a colasión :

Estás tan ansioso por llegar que ni siquiera sabes hacia dónde vas...




19 de mayo de 2026

IKIGAI

 


Enlace al blog:   Ikigai en tu vida


Mi resumen: 

Vida sana y ordenada.

La comida, moderada.

No abusar de los remedios.

Buscar por todos los medios.

No alterarse por nada.

Ejercicio y diversión.

No tener nunca aprehensión.

Poco encierro, mucho trato,

Y continua ocupación.


Cuando mezclas lo que amas con lo que eres bueno, aparece tu pasión.

Cuando mezclas lo que amas con lo que necesita el mundo, aparece tu misión. 

Cuando mezclas las cosas por las que te pueden llegar pagar con lo que necesita el mundo, saldrá la vocación.

Y si mezclamos aquello por lo que te pueden pagar con lo que eres bueno, saldrá tu profesión.


PD: Pues nada. Seguimos buscando...



8 de mayo de 2026

El Espejo vacío.

Aunque quería tratar este artículo como reflexión propia, para no postergarlo más, lo completo con lo que he sacado en claro del libro de referencia. En este caso, Janwillen Van de Wetering, un holandés que se dedica a escribir novelillas policíacas, viaja de joven a Japón, con todas las vicisitudes que esto supone a un joven con pocos recursos, a mediados del siglo XX. Al llegar, pide permiso para entrar a formar parte de un monasterio Zen y pregunta al maestro del lugar que quiere conocer los fines de la vida, a lo que el maestro le comentó que la finalidad es extraña, y cuando llegase al final del camino y encontrara la visión perfecta vería al iluminarse que la vida era una broma. Mientras, sufriría físicamente (levantarse a las 3.00 de la mañana todos los días para meditar en la posición de loto, que no lograba hacer y le hacía caerse cuando se quedaba dormido), con un garrotazo cuando esto último sucedía, trabajos comunitarios, etc.

Todo ello para comprender que no hay nada que tenga la suficiente importancia como para preocuparse, puesto que si estás bien organizado estarás cómodo hasta en el infierno, ya que lo irritante, al final, pasará, porque "Todo" al final termina, y si no termina es porque no es el final...

A todo ésto, a diario iba a ver al maestro para decirle si había resuelto su Koan (una especie de acertijo que debía resolver para empezar la iluminación) como por ejemplo:

"¿Cómo era tu cara antes de que tus padres nacieran?"... 

Por cierto, a este mismo Koan, respondió un monje con un guantazo en la cara a otro monje, que le había pedido la respuesta, para poder pasar la noche en su monasterio... Lo dejó pasar y por la noche, el anfitrión le preguntó como sabía la respuesta, a lo que el otro contestó  que no la sabía, pero el monje anfitrión, obviamente, tampoco. Ahí dejo eso... 

Al final el autor no resolvió su Koan, y un año y medio más tarde, aburrido, se volvió a su país.

De lo aprendido le  quedó lo siguiente:

* Tienes que hacer las cosas lo mejor posible, y mientras lo haces, mantenerte alejado de lo que se estuviera intentando lograr, porque puede pasar que no llegues a nada. Permanecer sereno, impertérrito y ecuánime es todo lo que puedes llegar a aprender. Esta pequeña teoría le llevó un año y medio de su vida, y encima nos cuenta que dudaba que pudiera practicarla.

Osho en su libro "Felicidad" contesta a la siguiente pregunta:

¿Cuál es el sentido de la vida?

* El sentido es para las cosas materiales, como un coche cuyo sentido es transportarte, etc...La vida hay que vivirla sin sentido, a ver que pasa...





3 de marzo de 2026

La sociedad del cansancio. De Byung-Chul Han.

 


Sé que había dicho en mi anterior artículo que no iba a leer nada más de este filósofo. Por motivos varios, tales como que es muy pesado para leer y porque su obra se fundamenta en las de otros congéneres. Pero como este ensayo es uno de sus mejores obras, según los críticos, pues me he permitido la licencia de leerlo y exponer lo que más me ha llamado la atención, para la posteridad. Pero lo dicho, un poquito de toxicidad añadida...

La sociedad disciplinaria (la nuestra del siglo XX) ya no se corresponde con la sociedad del rendimiento (siglo XXI). Sujetos de rendimiento por sujetos de obediencia (en la que os incluímos los de nuestra generación). Los proyectos, iniciativas y motivación reemplazan la prohibición, el mandato y la ley. A nuestra sociedad disciplinaria le rige la negación que generaba locos y criminales. La de rendimiento, por contra, produce depresivos y fracasados. El inconsciente social pasa del deber al poder. 

La moderna pérdida de creencias, que afectan a Dios, al más allá y a la realidad misma, hace que la vida humana se convierta en algo efímero, así como el mundo en sí mismo. Nada es duradero y surge el nerviosismo y la intranquilidad, debido a la pérdida de la capacidad contemplativa. Ya lo dijo Catón: "Nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo".

Actualmente somos más Narcisistas que en ningún período de la historia, y en esta fase no es que no se quiera concluir nada, sino que no somos capaces de hacerlo. El rendimiento fuerza a aportar más rendimiento y nunca se alcanza un punto de reposo grato. Se vive con una sensación de carencia y culpa. Al competir contra nosotros mismos, tratamos de superarnos continuamente hasta que nos derrumbamos. El colapso psíquico (Burnout ó síndrome del quemado) está asegurado.

La actual sociedad del rendimiento, con sus ideas de libertad y de desregulación, elimina barreras y prohibiciones, que constituían nuestra sociedad disciplinaria, en contraposición a esta deslimitación total y falta completa de barreras aparece una promiscuidad generalizada, como nunca antes se había visto.

Y así vemos tanta depresión que se siente al estar extenuado a causa de la propia soberanía, o sea, aquel a quien ya no le quedan fuerzas para ser dueño de sí mismo, cansado de la constante exigencia de iniciativa.

Y así surge la locura por estar sano a cualquier precio. La vida en la sociedad del rendimiento es sagrada, porque despojada de toda trascendencia, queda reducida a la inmanencia de la mera vida, que hay que procurar prolongar por todos los medios. La salud es elevada a nueva diosa, pero esta vida parece la de un muerto viviente. Somos demasiado vitales para morir, pero estamos demasiado muertos como para vivir.

En la época del reloj para fichar era posible separar el trabajo del ocio. Hoy la nave industrial se mezcla con la sala de estar. Por ello, es posible trabajar en todas partes y a cada momento. El ordenador portátil y el smartphone son campos de concentración perfectos.

La actual sociedad de la supervivencia que absolutiza lo sano, elimina lo bello. Somos zombis de la salud y el fitness, del rendimiento y del bótox. 

Disponemos de tres formas de vida libre. La vida que se consagra al disfrute de las cosas bellas, la que produce acciones hermosas y  la vida contemplativa. Por tanto, los únicos realmente libres serían los artistas, los políticos y los filósofos.

Un apunte sobre los políticos. No se refiere a los actuales que viven a base de decretos-leyes. No son libres porque cuando la política no permite alternativas, se asemeja a una dictadura. La del Capital, hoye en día. Los políticos de hoy son esbirros del sistema. El político tiene que actuar como hombre libre. Tiene que producir actos y formas bellas de vida más allá de lo necesario para la vida y lo útil. Modificar la sociedad para que sea posible más justicia y felicidad, generar un nuevo orden social.

El mundo actual se ha convertido en unos grandes almacenes para llenarlo de cosas con una duración y validez cada vez más breves. Nos asfixia. Es un manicomio en el que parece que lo tengamos todo, pero nos falta lo esencial: el mundo. La masificación ha desplazado al vacío. Se ha perdido toda referencia a lo divino, al misterio, a lo superior, y con ello hemos perdido toda capacidad de asombrarnos.

Sí. Vivimos en unos grandes almacenes en los que nos vigilan y manejan como a títeres. Sería necesario escapar de esos grandes almacenes y convertirlos en centros festivos en los que realmente merezca la pena vivir.




6 de febrero de 2026

Byung-Chul Han y una reflexión.

 

Aunque iba a pasar de escribir ningún artículo sobre el autor de referencia, muy de moda últimamente, no voy a pasarlo por alto, porque no creo que vuelva a leer nada más sobre este filósofo. Y eso que tengo pedido su ejemplar más famoso, "La sociedad del cansancio", pero vamos, que ya el título me lo dice todo, según los que he leído.

Y no es que no esté de acuerdo con lo que dice, sino, precisamente por eso. Muy crítico con el camino que llevamos como sociedad. Pero, eso no me aporta nada nuevo. En fín, es cierto que me deja algo revelador al final del túnel, en este caso, a pie de página...

Bien, aunque no me atrapa su lectura, los he visto por encima, y, los voy a desglosar rápidamente con mis propias palabras y sólo en el último añadiré algo de su cosecha. Para muestra un botón.

1.) Vida contemplativa: En el que más interesado estaba. Nos recrimina que nos pasamos la vida activos y sobreexplotados (no sé yo...) y que el descanso del trabajo lo ocupamos también con actividades (cine, disco, bailes, fiestas, lectura, viajar) no dejando tiempo para la inactividad. 

La realidad que yo veo, en mi entorno, en la fecha de este escrito es la siguiente:

Cafeterías desbordadas (con clientes a todas horas), sin personal cualificado y con mal servicio, porque no hay gente que quiera trabajar en este sector, prefiriendo estar en la cafetería esperando a que les atiendan.

Bajas laborales por estrés, ansiedad y alguna uña rota, que se recuperan poco a poco, en el gim, la playa, etc... 

Exceso de tráfico y vehículos, sin ninguna regulación. Una, porque el colapso es ya una realidad, porque no hay aparcamiento para tanto vehículo, porque no hay policías en la calle, ya que los que  están de baja, por los motivos anteriores,  no se pueden sustituir por nadie del paro. Los que están en activo, haciendo horas extras, las pasan (digo yo) en las cafeterías, sí, esas que estaban colapsadas. El caso es que el caos y la desesperación están servidos.

2.) El espíritu de la esperanza:  Según el amigo lo único a lo que aferrarnos en un momento en el que sólo hay guerras, migraciones masivas, catástrofes climáticas, escenarios apocalípticos con amenazas de extinción y bla, bla, bla... Pero, que coño escribes, ¿Es algo nuevo?  No voy a hacer ni un puto comentario sobre este ensayo...

3.) No-cosas: A ver. ¿Qué me estás contando? Que estamos pasando de una era de cosas (materiales) a otro en el que predomina la digitalización que sustituye a la memoria, a la que se engaña con falsa información y que nos obliga a nuevos estímulos continuamente. Pues oye, ni tan mal. Puestos a elegir... Sin embargo, no termino de ver que nos estemos olvidando de lo material, cuando cada día, y ahora sin ningún rubor por lo asequible que resulta, compramos por las plataformas digitales, esos auriculares superinteligentes que vimos a un amigo por la mañana,  y que te ponen la música que estás pensando antes de ponértelos, y sólo por 8,99 euros... Porque claro en la tienda cuestan 20 veces más, y encima tengo que esperar al sábado para ir a comprarlos y eso no puede ser...

4.) Infocracia: Mira, aquí si voy a redactar alguna frasecita del amigo Chul:

Sobre que las noticias falsas no son mentiras. Nos pone el ejemplo de Donald Trump cuando afirma cualquier cosa que le conviene. No miente. Sólo es indiferente a la verdad de los hechos. Y amigos, quien está ciego ante los hechos y la realidad, es un peligro mayor para la verdad que el propio mentiroso.

Y que actualmente, aunque creamos que estamos en libertad, estamos encadenados a la pantalla digital. Atrapados en la información y la luz de la verdad se apaga por completo. De acuerdo, estoy contigo, la época de la verdad ha terminado.

Y saben porqué he escrito este artículo al final, como les decía al principio. Porque me hizo abrir los ojos un poco más de lo habitual. Y es que, sí, es evidente que la época de la verdad ha terminado, pero no sabía el motivo y me lo ha aclarado... 

El ruido tan fuerte de la información está difuminando nuestro contorno. Y amigos, la verdad no hace ruido.