Aunque quería tratar este artículo como reflexión propia, para no postergarlo más, lo completo con lo que he sacado en claro del libro de referencia. En este caso, Janwillen Van de Wetering, un holandés que se dedica a escribir novelillas policíacas, viaja de joven a Japón, con todas las vicisitudes que esto supone a un joven con pocos recursos, a mediados del siglo XX. Al llegar, pide permiso para entrar a formar parte de un monasterio Zen y pregunta al maestro del lugar que quiere conocer los fines de la vida, a lo que el maestro le comentó que la finalidad es extraña, y cuando llegase al final del camino y encontrara la visión perfecta vería al iluminarse que la vida era una broma. Mientras, sufriría físicamente (levantarse a las 3.00 de la mañana todos los días para meditar en la posición de loto, que no lograba hacer y le hacía caerse cuando se quedaba dormido), con un garrotazo cuando esto último sucedía, trabajos comunitarios, etc.
Todo ello para comprender que no hay nada que tenga la suficiente importancia como para preocuparse, puesto que si estás bien organizado estarás cómodo hasta en el infierno, ya que lo irritante, al final, pasará, porque "Todo" al final termina, y si no termina es porque no es el final...
A todo ésto, a diario iba a ver al maestro para decirle si había resuelto su Koan (una especie de acertijo que debía resolver para empezar la iluminación) como por ejemplo:
"¿Cómo era tu cara antes de que tus padres nacieran?"...
Por cierto, a este mismo Koan, respondió un monje con un guantazo en la cara a otro monje, que le había pedido la respuesta, para poder pasar la noche en su monasterio... Lo dejó pasar y por la noche, el anfitrión le preguntó como sabía la respuesta, a lo que el otro contestó que no la sabía, pero el monje anfitrión, obviamente, tampoco. Ahí dejo eso...
Al final el autor no resolvió su Koan, y un año y medio más tarde, aburrido, se volvió a su país.
De lo aprendido le quedó lo siguiente:
* Tienes que hacer las cosas lo mejor posible, y mientras lo haces, mantenerte alejado de lo que se estuviera intentando lograr, porque puede pasar que no llegues a nada. Permanecer sereno, impertérrito y ecuánime es todo lo que puedes llegar a aprender. Esta pequeña teoría le llevó un año y medio de su vida, y encima nos cuenta que dudaba que pudiera practicarla.
Osho en su libro "Felicidad" contesta a la siguiente pregunta:
¿Cuál es el sentido de la vida?
* El sentido es para las cosas materiales, como un coche cuyo sentido es transportarte, etc...La vida hay que vivirla sin sentido, a ver que pasa...