18 de abril de 2018

La escuela de felicidad. Rafael Santandreu.

Un resumen escuetísimo de este librito, en mi humilde opinión, suficiente, puesto que ya hemos hablado de este autor anteriormente, y probablemente el siguiente artículo vaya de su última publicación:"Nada es tan terrible".

En general, todo se puede adaptar al concepto Felicidad, desde diversos puntos de vista, pero todos compatibles entre sí.

-Aceptar la realidad por desagradable que sea. Así estaremos a gusto en cualquier situación.
-Escoger a conciencia que hacer y hacerlo bien.
-Superar los problemas y salir fortalecidos. Resiliencia.
-Actitud siempre positiva.
-Renunciar a algo en vez de ser esclavo de ello.
-Para muchos, el secreto de la felicidad está en hacer felices a los demás.

Por otro lado, si no lo tenía claro, en este libro la terapia cognitiva termina de pasarle por encima al pensamiento positivo de autores como Louise Hay, que sólo logran soluciones temporales.

12 de abril de 2018

La fábula de la culebra y la sierra.

Una culebra de Arizona se metió en una granja y entró en un almacén donde habían herramientas colgadas. Le gustó un sierra y quizo hacerse su amiga. Al acercarse, sinuosamente, se cortó y llena de ira la enrolló para estrangularla y ella sóla se mató.
La moraleja de esta fábula es que la ira no nos lleva a nada bueno. Pero desde mi punto de vista, cuando algo te hace daño, aléjate lo más que puedas y no mires atrás. Y si no puedes, procura mantenerte lo menos cerca posible.


9 de marzo de 2018

Crónica del azul.

En el azul es una novela del escritor canario Pedro Padilla Quintana, hermano de mi queridísimo amigo Agustín. Me gusta ser objetivo, y si no me hubiese gustado esta novela, no estaría escribiendo esta crónica, pues no sería tan objetivo como me gusta ser. 
El autor demuestra un conocimiento exquisito de la historia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, y de la isla en general, al menos, de la época a la que nos traslada. 
Es el verano de 1941. La trama va del fallido atentado al caudillo Franco. Nos mete en la piel de todos los personajes que participan en la novela. De ambos bandos. Y el protagonista participa en los dos. Como única crítica constructiva, decir, en mi opinión, que tanto el principio (en el que me ví algo perdido) como el final son demasiado rápidos. 
Pero una vez que entras en la novela ya no puedes soltarla, aunque sepas que es un final anunciado a voces. 
Destaco, por encima de todo, varias páginas que nos enseñan cosas que están por encima de la lectura de una novela que tiene un poco de todo. Ésto lo dejo al lector.
Trama,  historia, entretenimiento, complementado con las  enseñanzas que paso a resumir.
Por una parte, los modales que muchas veces perdemos por ponernos a la altura de otros, que, ó bien no merecen la pena, ó no dan más de sí. De una manera u otra, debemos actuar con cortesía y no dar "ojo por ojo". Hago referencia a la página 170. ¡A leerla!
La frase de la página 153, "La ignorancia es temporal, pero la estupidez es para siempre". ¡Me encanta! La voy a adoptar, con permiso del autor.
La razón, descrita en la página 64, que motiva que un enfrentamiento entre hermanos sea "motivable".  Hombres divididos entre  seres humanos, por un lado,  bestias por el otro.
El perdón,  a veces muy difícil de conceder y concedernos, sobre todo, a nosotros mismos. Véase la página 191.
Y, en general, una novela entretenida que nos hará pasar un buen rato y nos enseñará un poco de nuestra memoria histórica.





14 de febrero de 2018

Políticamente correcto.

Tras muchos años he llegado a pensar que el título del artículo es el que desgraciadamente hay que utilizar en nuestra vida diaria  sino quieres ser protagonista universal ni por exceso, ni por defecto. O sea, no llamar la atención ni para lo bueno ni para lo malo. Tampoco quiero decir que haya que llevarlo a cabo.
No soy ningún mártir, de esos que han hecho historia sacrificándose por los demás ó al menos de una minoría desfavorecida, sea en el aspecto que sea. Y hay que reconocer que se han conseguido grandes avances, gracias a estas personas que se han dado a los demás. 
Y casualmente, gente como Mahatma Ghandi ó el Ché Guevara, provenían de familias pudientes.
Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. De hecho casi nunca las hay. Sólo al final quedarás en la memoria histórica. Y ésto también lo han conseguido malas personas como los famosos dictadores de la historia. Creo que en su mente también estaba el beneficio de sus congéneres, no sólo el suyo propio. De hecho, en muchos de esos casos, dudo, que hayan llegado tan lejos, sólo pensando en enriquecerse a costa de los demás. De éstos últimos, pocos pasan a la historia. Me refiero a los tratantes de esclavos, en su época, ó en la actualidad a los mafiosos, que a base de explotar algo perjudicial para los seres humanos, se han hecho ricos. Siempre con la ayuda de los que les seguían en el negocio, porque éstos sólo son meros intermediarios, al fin y al cabo.
Recordemos que cuando la ley seca, los traficantes se enriquecieron ilegalmente, porque había gente que compraba el alcohol ilegal. Con las drogas igual. Con los esclavos igualmente.
Ni por exceso ni por defecto. Entonces, nos queda pasar desapercibidos a efectos globales, e intentar ser buenos hijos para nuestros padres, y buenos padres para nuestros hijos. En ese entorno más reducido, sin pasarnos de la raya si resulta interesante quedar grabado positivamente. Por lo menos, intentarlo.
He sido de los que me he volcado en más de una ocasión por los demás. No voy a entrar en detalles ni ejemplos, aunque me vienen varios a la cabeza. El resultado ha sido que, con los que mejor me he portado han sido los más desagradecidos, en la mayoría de los casos. Y aunque iba buscando el reconocimiento en muchos casos, lo que desde luego no me esperaba era la ingratitud y el "dame más tú que puedes".
Ahora, con la lección aprendida, intento ir por la vida humildemente, sin pasarme ni quedarme corto. Lo justo para evitar críticas de ningún tipo. Sonreir, siempre que se pueda. Tratar de ayudar sin moverme del asiento, en la medida de lo posible y poco más. Aunque dudo que lo consiga.
Adaptarme a la sentencia que dice: "Si vas a pasar, pasa, si vas a quedarte, quédate, pero no te quedes en la puerta porque estorbas".
Y no es que me guste ésto, pero empiezo a estar cansado de hacer por los demás. Me toca recoger la cosecha, ya es hora. Sin embargo, miro a lo lejos y veo poco que recoger y bastante diseminado. Sólo lo que está en mi entorno inmediato, y un poco raquítico.




12 de enero de 2018

Desidia.

Un título feo para comenzar un año tan bonito, pero es mi impresión plasmada en papel. Metafóricamente hablando, claro está. No sé si soy yo sólo, pero advierto una desgana y un mal servicio allá donde voy. Según oigo por la radio, salarios bajos para muchas horas de trabajo. Mala atención en los Centros de Salud, etc. Quizás en este segundo caso, sobresaturamiento, porque, en realidad los médicos mandan a hacer una analítica a la mitad de la población por una simple gripe. Con el costo económico y de recursos que ésto supone, a lo mejor sólo el 5% de esa gente realmente la necesita.Los médicos sabrán, aunque a lo mejor no quieren problemas del tipo, por si acaso.
Los chicos que empiezan a trabajar en un comercio, por ejemplo, desde que entran están deseando salir para marcharse a su casa a jugar a la play, ó a fumar canutos, ó a tomar una cerveza con la pareja, amigos...
No sé. No quiero ser como mi padre cuando a mi edad decía que su generación era más dura que la mía, porque trabajaron más y más duro. Empiezo a creerle porque reconozco que mi generación, que se ha hecho a sí misma, ha tenido más oportunidades que la de mis padres, pero la que me precede es que no sólo lo han tenido todo, sino que no se les ha dado la  oportunidad de aprender a hacer casi nada por sí mismos, salvo estudiar, en el mejor de los casos.
Y por ello, se sienten sobreexplotados cuando tienen una jornada de 8 horas, en las que tienen su break para desayunar,  para un cigarrito, y para escaquearse también. No es de recibo, el mal servicio y la falta de profesionalidad que veo donde quiera que voy. Aunque no es generalizado, es verdad, si lo veo con demasiada regularidad y no me gusta.
A todos nos gustaría vivir mejor, y a todos nos gustaría ganar más, y a todos nos gustaría no hacer nada y ganar dinero gratis, si es posible, aunque, estoy seguro de que ésto que queremos no es lo que más nos conviene, porque no hemos nacido para estar ociosos todo el día, sino para ser útiles, a nosotros y a los demás. Y la actitud que llevamos, a pesar, de vivir mejor que nunca, es la peor de todos los tiempos.
Está bien reivindicar cosas pero lo que pretendemos en general ya va contra natura. Lo digo en mi humilde opinión. A lo mejor no tengo razón y estoy siendo igual que mi padre a mi edad, del cual pensaba que no sabía de que estaba hablando.