11 de octubre de 2025

Diario de a bordo. Un mundo cambiante.

 


Esta serie de artículos se corresponden con el momento actual. En cada momento, claro. Hace 10 años, dije hacia donde nos dirigíamos. Leyendo esos artículos, ví que no iba descaminado.

Ahora toca hacer lo mismo para cuando lo lea en 10 años comprobar si tenía ó no razón, con el actual.

Se acuerdan de las pelis Wall-e (2008) y Terminator (1985). En la primera de ellas, los humanos éramos unos gordos que apenas caminábamos y las máquinas nos lo hacían todo, porque éramos unos parásitos. En la segunda las máquinas nos exterminaban para quedarse ellas con el mundo, porque éramos unos parásitos. 

No sé cual de las dos opciones es la peor, la verdad, pero lo cierto es que en muy poco tiempo he visto como hemos accedido a un nivel económico, lo suficientemente justo para que unos se puedan comprar un coche de gama alta, ó los que perciben un subsidio se lo gasten en alcohol ó drogas (vale también un móvil de última generación)...

Y así hemos pasado de recibir un servicio por un vecino, a recibirlo por un extranjero que ocupa esos puestos que ya no queremos hacer, y que nos trata como a una caca, supongo que como han sido recibidos ellos por algunos de nosotros...

En el sector bancario, tienes que hacerlo todo a través de un cajero, y, a veces, ni tienen dinero para expender. Menos mal que ya aceptan tarjetas para casi todo, incluído comprar un pan.

En la administración pública, menos mal que puedes gestionar lo básico por internet, o más recientemente la Inteligencia Artificial, que a través de las aplicaciones gubernamentales te facilitan los documentos más necesarios, como certificaciones (de viaje, civiles, carnets y otros)... Excepto cuando están caídos los servicios electrónicos, y tienes que pedir cita para dentro de 6 meses. Por suerte, probando unos días más tarde, de nuevo, por internet, sales del paso...

Por otro lado, tenemos a los sinvergüenzas que ahora campan a su anchas, ya que nadie les impide hacerlo. No ves policías, por ejemplo, por ningún lado, y si tienes la suerte de que te cogen el teléfono, te dicen que sus miembros están de baja por ansiedad y/ó depresión, y que sólo está él, a punto de jubilarse, y que lo único que puede hacer es coger el teléfono para decirte lo que te está contando...

Sin embargo, resulta que cuando sales a la calle reconoces al fulano (de todos los organismos anteriores) que está de baja, pero que va al gimnasio ó hacer bicicleta por la montaña para ver si se recupera antes de un año, mientras se está preparando el tour de Francia. Bueno, al menos seremos los números uno en los deportes mundiales en los próximos años, espero...

Supongo que no hemos colapsado por la mediación de las herramientas electrónicas, pero la realidad es que si necesitas un electricista, un fontanero ó un mecánico, más te vale que vayas haciendo un curso intensivo en esas materias, porque si llamas a un "profesional" para que te ayude, te vas a encontrar con un elemento que te va a sacar los ojos y si le has pedido que te arregle un grifo que pierde agua (por ejemplo) lo más probable es que, después de esperar una semana a que venga, te cambie el grifo, te sangre la cartera y a la semana siguiente está perdiendo más agua que cuando estaba roto el anterior, y luego vete a reclamarle... Si no se ha marchado a Brasil con tu dinero, te dirá que lo has usado incorrectamente y que tenías que haberlo abierto al revés ó cualquier chorrada, por lo que tienes que llamar a otro y vuelta a empezar. 

Diario de a bordo, a 10 de Octubre de 2025.




11 de septiembre de 2025

Reflexión sobre el "sexo débil".

 


Las avejas y las ovejas nos dan miel y lana para toda la semana, ó algo similar dice el refrán. En estas especies, los machos (zánganos y carneros respectivamente), sólo están para la reproducción y continuación de la especie, porque ni siquiera pueden defenderlas de sus depredarores, las avispas y lobos, respectivamente.

En los seres humanos, los hombres iban a la guerra, y sólo quedaban las mujeres en los poblados con algún zángano para la continuación de la especie.

Actualmente, las mujeres también pueden ir a la guerra y además no tienen tan agudizado el sentido maternal como en años atrás, por lo que, podría ser un indicativo por donde nos vamos a tomar en unos años.

Y ahí lo dejo... Mejor una imagen que mil palabras.


 


9 de septiembre de 2025

Vida contemplativa. Byung- Chul Han.

 


Para más información sobre el autor de referencia mirar la wikipedia, por ejemplo.

Extracto lo que me resulta más interesante de este filósofo. Sin más.

Aristófanes cuenta que los humanos en su origen eran seres esféricos. Pero por su arrogancia, los Dioses los partieron en dos. Desde entonces, el ser humano aspira a la unión con su otra mitad. Ese anhelo es el amor.

Entretanto, perdemos el sentido de la vida, confundiéndola con más producción, rendimiento y consumo, lo que sólo constituye una forma de supervivencia (éxito, rendimiento y competición).

La digitalización también ayuda. La conectividad sin límites es justo lo que debilita la vinculación, que nos lleva a una soledad primordial.

Por tanto, la observación contemplativa es toda la recompensa a cambio de nuestros esfuerzos.

Todas las épocas históricas que no son intervenidas por nuevos comienzos están entregadas a la decadencia.

No es casual que se hable de la sociedad singularizada, en torno a que cada uno se considera único. Todo el mundo tiene su propia historia. Nos entregamos al culto del "yo" creyendo que nos estamos realizando. Todo el mundo es sacerdote de sí mismo.

En la era de los medios digitales, todo el mundo produce. Y estamos aturdidos por el ruido de fondo de esa comunicación.

La crisis actual de la religión, no es por haber perdido la fé en Dios, que también, sino que estamos perdiendo la capacidad contemplativa, deseo de lo infinito que se cumple en la intuición del Universo.





Las cadenas de la ilusión. De Erich Fromm. ***


El amigo de referencia falleció en 1980, y en el libro calca la situación actual. 

Este hombre vivió las dos guerras mundiales y cada una de ellas empezó con algo similar a lo que vemos en el momento presente, por ejemplo, en Ucrania ó el Genocidio de Israel sobre los palestinos. Y curiosamente, con el resto del mundo mirando para otro lado.

Si quieres paz, prepárate para la guerra, decía su profesor, y al final tuvo razón. Pero nuestro filósofo acabó convencido al final de la guerra, de que "hay que dudar de todo". Encontró respuestas en las contradicciones de Freud y Marx. Y de éstos sacó su aprendizaje, que nos cuenta en este libro. Y yo lo resumo. Está muy condensado, ojo, pero sin desperdicio. Vamos allá...

La única manera de librarnos del sufrimiento pasa por liberarnos de las cosas (codicia) incluído el ego (Yo) y en despertar a las verdades que rigen nuestra existencia. El hombre desarrollado y humano no es el que tiene mucho, sino el que es mucho, o sea, el que responde al mundo. El hombre capitalista de hoy día produce demasiadas cosas útiles, ocasionando demasiada gente inútil.

Hoy día tenemos satisfacción material para todos, y por ello, menos necesidad de control autoritario, que además, apenas gobiernan imponiendo obediencia, sino consintiendo. Un consentimiento manipulado a través de la psicología y las "relaciones humanas". Si ésto cambiase, se originaría un retraso de desintegración. Ésto se debe a que, aunque el hombre puede adaptarse a casi cualquier situación, necesitamos el anhelo de felicidad, de amar y vivir en libertad acorde a nuestra naturaleza. Si ese cambio no es posible, dicha sociedad se derrumbaría, por falta de vitalidad  y por su capacidad autodestructiva.

¿Cómo hacemos? Pues con represión. Aquellos impulsos incompatibles con las costumbres sociales y familiares excluidos de la conciencia; Esta represión se consigue con el temor. Y de ésto sabe bien la historia.  La mesa se ha servido sólo para unos pocos. El resto recibe las migajas. Si la mayoría es consciente de que es explotada se pondría en peligro el orden existente. Así que hay que reprimir esas ideas, y si no se consigue, lo pagas con tu libertad ó tu vida.

Por otro lado, tenemos el adoctrinamiento, como el de la propiedad privada. Conseguida mediante esfuerzo, creatividad, suerte, maldad ó herencia, se considera como inmoral e inhumano, el ataque a dicha propiedad, ya sea por hurto, ocupación ilegal,etc. Racionalizamos el odio contra los usurpadores de la propiedad privada, porque han violado la santidad que ello supone, y el esfuerzo al que nos hemos visto sometidos, para obtenerlo. Para que venga un hijo de su madre a quedarse con lo de otro...

Mi generación es conocedora de esta represión que impedía hacer cosas por miedo a las represalias.

Sin embargo, si nos paramos un poco y pensamos:

¿Tiene sentido luchar en dos guerras mundiales por la libertad y la democracia y sólo unos años después volver a rearmarse por esa libertad y democracia? ¿Tiene sentido vivir en medio de la abundancia y recibir tan poca satisfacción?... Claro, somos cristianos y ellos no, somos buenos, nuestros enemigos no, etc, etc...

Pero claro, mi memoria dice que he hecho ésto, pero mi orgullo dice que no lo he hecho, pues mi memoria cede...Y vuelta a la normalidad...

El hombre necesita alguna filosofía que dé sentido a su vida. Así la religión, ó actualmente la psicología (los nuevos sacerdotes) son el sol que gira alrededor del hombre, para ayudarle a comprender su insatisfacción en el trabajo, su infelicidad en la vida, su apatía en medio de la abundancia. Todo ello, mientras éste no gire alrededor de sí mismo. Y esto pasa por liberarse de su mezquindad e ignorancia. Para ello, necesitamos combinar el conocimiento con la razón, o sea, la capacidad de ver las cosas como son, de "dejarlas ser", en vez de  querer que sean como queremos nosotros. 

Sí, no vemos las cosas como son, sino como somos nosotros.

Hoy día la raza humana está tan interrelacionada que un pequeño grupo de "realistas" psicóticos puede poner punto final a los valerosos esfuerzos de cientos de generaciones. Porque si él es inhumano, yo también puedo y debo serlo. La actitud hacia el "extranjero" es inseparable de la actitud hacia uno mismo. Mientras él siga siendo un extraño, yo seguiré siendo un extranjero para mí mismo.

Y en esas estamos. Mientras un grupo minoritario intenta evitar ese acto de locura, por parte de los "señores del mundo", la mayoría ha sucumbido al proceso de embrutecimiento, por parte de esos lunáticos, y el resto, apático, encuentra una vía de escape en las trivialidades cotidianas, tales como comprar ó comer compulsivamente, como necesidad para una vida mejor.

Y es que las cosas que compra no le enriquecen su vida, pero le ayudan, por ejemplo, a tener más tiempo libre, en el cual invierte parte de su sueldo para, a su vez, matar el tiempo que tan orgullosamente ha ahorrado. 

Y así, los objetos ya no están al servicio del hombre, sino que el hombre se ha convertido en  esclavo de los objetos que adquiere.

Hemos evolucionado hasta el punto de resolver los enigmas de la naturaleza, pero en el momento de nuestro mayor triunfo, en los umbrales de un nuevo mundo, hemos sucumbido al poder de las cosas y las organizaciones que nosotros mismos hemos creado. Hemos inventado un nuevo método de producción y distribución y la hemos convertido en nuestro ídolo (ó Dios). Idolatramos el producto que hemos creado y nos hemos reducido a siervos de esos productos. Nos sentimos orgullosos de nuestro poder (bombas y máquinas) para ocultar nuestra bancarrota como seres humanos. Y nos vanagloriamos de nuestro poder destructor para esconder nuestra impotencia humana.

La violencia y las armas no nos salvarán; sólo la cordura y la razón pueden hacerlo. En el  primer caso, será el concenso de la estupidez el que nos habrá impedido ver la realidad y actuar en consecuencia.