10 de septiembre de 2015

Un poco de Savater.

Aprovechando los últimos días de vacaciones, decidí leer algo de filosofía. Me leí un manual de introducción y todo. Saqué tres libros y esta fue mi conclusión : 
 "Del viejo y el mar" de Hemingway, comentar que mejor su biografía que su bibliografía, pues si este cuentito es de lo mejor, supongo que los premios que recibió en vida, se debieron a que era norteamericano en una época convulsa, ó para contentarle y que dejara de meter las narices donde no le llamaban, aunque así es por lo que supongo que tuvo su trágico final. Este hombre, en mi opinión, fue el que inventó lo de la conspiración del gobierno contra una persona. 
De "Ecce homme" de Nietzsche, sólo añadir, que si este hombre es uno de los padres de la filosofía moderna, entiendo que los chicos no la quieran estudiar en el Instituto. Joder, no es que sea profundo, es que, este tío estaba como una maraca, y, para que los "eruditos puedan justificar sus supuestos conocimientos" alegan ésto. No hay por donde cogerlo, porque no hay nada que coger. Mi conclusión es que como este tío padecía de cefaleas terribles, veía alusiones por doquier y punto. 
 Y luego me leí "El valor de elegir" de Savater. Bueno, aquí si podemos extractar cositas interesantes. Te puedes plantear historias a las que hace algún tiempo he llegado. A modo de ejemplo, voy a extractar algunas sentencias del libro de este autor. Una de sus formas de conocimiento, por ejemplo, la disposición de obrar bien depende del conocimiento de saber en qué consiste.Quien conoce lo bueno, lo prefiere y actúa como corresponde. El que obra mal no lo hace porque lo desee, sino porque cree que así consigue algo bueno para él. Otra que considero, es la de la diversión como obligación estética. Mientras que antes la iglesia nos ofrecía su indulgencia para ganarnos el cielo, hoy los grandes almacenes ofertan sus rebajas para aliviar las penas de la vida terrestre. Nombra a Odo Marquard, al que le atañe el afán de la falta de sentido del ser humano en lo que hace. Investigaremos. 
 En mi artículo anterior mencionaba que la búsqueda del conocimiento está bien hasta cierto punto, puesto que al final, se llega al punto de partida. La meta es el origen. El hecho de que los seres humanos seamos diferentes a los demás, que no nos hace mejores, no significa, que en un futuro próximo, nuestra cibernética nos supere y nos doblegue, y, también, que, de repente, nos quedemos sólo con el saco que nos envuelve y volvamos a ser como nuestros antepasados los neanderthales. Que alguien ó algo nos permite ser como somos, no lo discuto, sean dioses en minúscula ó como quieran llamarlos. Que de momento, se nos escapan muchas cosas que achacamos a la casualidad ó casuística porque no sabemos explicarlo ó justificarlo, también. Que las cosas pasan por algo, también, pero que es mejor, para mí, vivir en la ignorancia y disfrutar día a día de lo que hacemos, también. Aunque luego, no lo hagamos.


6 de agosto de 2015

Vive como si sólo te quedara una hora de vida.

Del escritor y filósofo francés Roger Pol-Droit. He extractado unas sentencias concretas, que he adaptado, para mi gusto. "Si deducimos que la vida no consiste en buscar la verdad, la cual no existe ó nos resulta inaccesible, paseándonos de una doctrina a otra interminablemente, como cuando visitamos parajes remotos, ó probamos recetas exóticas. Si concluimos que el conocimiento nos hace cometer tantos ó más errores como la ignorancia. Si comprendemos que no se trata de tiempo, capacidad ó cantidad de datos. Y concluimos que la única salida es renunciar a esa ambición de conocer la verdad, y experimentar la alegría que esa renuncia produce, porque jamás lo sabremos todo, ya que mientras más aumenta nuestro conocimiento, más aumenta nuestra ignorancia. Ya lo decía Sócrates : Sólo sé que no sé nada. Por tanto quien sabe poco también ignora poco, y, supongo que sufre menos. Aunque todo en su justa medida.



16 de julio de 2015

La cosecha.

Utilizemos este símil para compararlo con la vida. Según ésto, el trabajo que hayas puesto en arar la tierra, para luego sembrar, para luego regar y abonar y quitar la maleza y un largo etcétera, te supondrá una buena cosecha. Sin embargo, ésto, siempre no es así. Depende del mal tiempo, ó las plagas, ó las sequías, podrás tener una buena ó una mala cosecha. En el mejor de los casos, que no se te presente ningún imprevisto, habrás currado como un burro para tener, digamos, una buena cosecha de papas, que te permitirá alimentarte y vender el excedente para vivir mejor. En el peor de los casos, que pierdas toda la cosecha, por cualquier motivo,  "y haberlos hailos",  habrás currado para nada. Es probable que en este último caso, hayas hecho algo mal, ó seguramente, muchas cosas mal, para que no tengas ni para alimentarte, y, en muy contadas ocasiones, por digamos "mala suerte en la vida", habiendo hecho las cosas medianamente bien, todo se va al garate. Esto sigo sin enterderlo, pero, como he comentado al principio del blog, con ejemplos, hay gente que pasa por ésto.
En una escala del 1 al 5, creo que mi cosecha es un 3. Pero influyen muchos factores. Desde luego, el ayudar a los demás, para recibir luego ayuda, sólo en un 25%. Las plagas y el mal tiempo, a Dios gracias, si es que está ahí, no me han afectado demasiado. El trabajo, sin estar bien hecho, creo que rondaría entorno al aprobado por los pelos, y, poco más...
Podría decir, y, de hecho lo digo, que me quiten lo bailao, pero, por algún motivo que desconozco, no me termina de convencer, y, sinceramente, volver a plantar otra siembra como cuando terminas tus estudios y vas a comerte el mundo, desde luego, ya no creo que vuelva a hacerla. 
Lástima, lo que sé ahora y hubiese puesto en práctica entonces, ó no, pero, claro está, cada cual que atienda su siembra. Sólo un consejo más. En el transcurso de la vida, hay un boomerang, todo lo  que hagamos, sea bueno ó malo... Algún día volverá.




15 de junio de 2015

Ya que estamos en crisis existencial.

Sin volverme hoy muy filosófico, voy a citar íntegramente algo que ha publicado mi amigo Jose Luis Mota, y, que, con su permiso voy a plasmar a continuación : "Citaba en mi libro de bolsillo “Crisis de Madurez” a Guardini, que escribía en su libro “las Edades de la vida”, que la crisis de los 40, que desde el punto de vista psicológico puede estar producida por la desilusión con uno mismo, el cansancio o el desengaño, y que “la única salida digna de la crisis de los 40 estaría en: aceptar las propias limitaciones, y el papel concreto que a cada uno les ha asignado la vida; saber que las cosas grandes se consiguen atendiendo bien lo ordinario, lo cotidiano; asumir las obligaciones propias de la amistad, el amor y la profesión elegida; y dar a la vida el sí que procede de la seriedad y de la fidelidad. Con todo ello se consigue lo que solemos llamar una persona de carácter; y las personas que lo logran son en las que confían los demás y la sociedad”.

23 de abril de 2015

¿Seguimos aquí?




El título de esta entrada se debe a un pensamiento que tuve la otra noche ,cuando me fui a dormir y no pude. No sé si todavía extraño mi antigua vivienda, pero me cuesta dormirme en la nueva, a pesar de estar cansado. 
Sin embargo, pensé que a lo mejor el espíritu de los antiguos dueños que ya fallecieron me rondaban por encima de la cama ó yo que sé... 
El caso es que me planteé el hecho de que ya estuviese muerto y no lo supiera. Todos los días la misma rutina, apenas invariable por algún que otro sobresalto que muchas veces lo provocamos nosotros mismos. 
Tropezamos con la misma gente, a la hora indicada, las actividades habituales, la visita a los abuelos, etc. 
¿Como sabemos que no estamos muertos? Y si lo estamos, ¿Cómo lo sabemos? El hecho de que nadie haya venido del más allá a decirnos lo bien que se está ó no, me plantea esta serie de preguntas, a las que aún sigo sin poder dar respuestas.