2 de diciembre de 2019

Invisible. De Eloy Moreno.


Vamos a ver. Es la primera vez que no recomiendo leer un libro por lo durísimo que me parece. Y es un libro juvenil, supuestamente. Trata del Bullying ó Acoso Escolar en su grado máximo. 
De cómo en la sociedad actual se puede detectar un caso de este tipo y se mira para otro lado. 
Y no sólo los niños que lo ven, y por miedo ó vergüenza no dicen, ni hacen  nada, sino, y ésto es lo peor, por los adultos, profesores y demás, que miran para otro lado por razones varias, que quedan explícitas en este libro y que puede adaptarse a lo que pasa hoy en día, en que la no implicación en nada nos está llevando a la mierda, directamente.
Ó lo que es peor, que los hijos de puta estén a sus anchas, sin que nadie lo remedie, porque no nos engañemos, tod@s tenemos el chip puesto de " Si no va conmigo, no me preocupa".
Para esto último recomiendo leer el cuento de la página 232. 
Si eres muy susceptible, no te recomiendo que lo leas, porque verás una realidad que supera a la ficción, pero de la que sólo somos conscientes cuando, nos la cuentan, como lo hace este autor.
Los que son de mi generación y yo cumplo 50 en unos días, vivimos de alguna manera, directa ó indirectamente, la crueldad a la que pueden llegar los niños en los colegios. Y hablo de los años 70, en los que no había redes sociales ni nada que se le pareciera.
Yo nunca fui muy grande, y de hecho por nacer el último mes del año, además, solía ser el más pequeño de edad de mi clase. Y  entre los 8 y los 15 años, un año de diferencia entre compañeros es  muchísimo.
Los chicos además, menos sensibles, como hoy en día, con la igualdad de géneros, tratábamos de demostrar quienes eran los machos alfa, para fardar, y, queridos amigos, la corpulencia a ciertas edades, ayuda.
El caso es que yo tiraba de artimañas para rodearme de amigos, que solían ser los más gordos y grandes, y parecía Al Capone con los matones por el patio. No recuerdo meterme con nadie, pero tampoco recuerdo lo contrario.
No obstante, siempre, y miente el que diga lo contrario, de niños, en alguna ocasión, vimos como otro niño, mayor, más grande y cobarde, como el de la narración, se metiera con otro más pequeño, por los motivos que fuesen, tales como que a éste mismo, le había pasado lo mismo con otro mayor, ó que, y ésto era común, veía que iba a ser un Don Nadie y trataba de que le siguiesen por ese camino, tratando de ser popular en lo único que podía. Ser un maltratador  y miserable para que se le tuviese miedo, porque aprecio no iba a conseguir.

Recuerdo que justo el día que comenzé las clases en 1º de primaria (Yo no fuí a Infantil), lo primero que me pasó fue enzarzarme en una pelea con un tal Lito, pero tampoco recuerdo, que volviese a tener ninguna más, ni con éste (que era el cafre del curso) ni con ningún otro.
Luego, en 1º de secundaria recuerdo, que unos cuantos que nos considerábamos amigos, molestábamos a otro. En este caso, no había maldad manifiesta, sino ignorancia, pero ahora comprendo que  éste no nos viera a nosotros como amigos.
Pero, cosas de la vida, el Karma se encargó de devolvérmela en 2º de secundaria, en la que otro tipo, al que tuve que haber fastidiado antes, me la devolvió. 
De este episodio, recuerdo, que fue la primera vez que cogí tanto odio a una persona, que aún hoy me tengo que repetir la frase "No permitas que ningún ser humano te haga caer tan bajo como para odiarle", para pasar página. Pero, hay cosas en la vida de un ser humano, que no se olvidan del todo, y, curiosamente suelen ser las malas.
Pero como digo, son episodios que a todos nos ha pasado de alguna manera ú otra, y, nos ha servido, desgraciadamente, para fortalecer el carácter, de alguna manera.
Sin embargo, juegas con desventaja,  gracias a Dios,  si creces en una familia donde no hay odio ni ningún tipo de trauma que te convierta desde niñ@ en un monstruo, como el que sale en la narración.
En fín, desgraciadamente, en 50 años, no hemos avanzado mucho en este terreno, y, si les digo la verdad, me parece que hemos ido a peor.
Espero, de todo corazón, equivocarme, y que narraciones tan crudas como éstas, no tengan que contarse, en un futuro próximo, porque ya no existan.






20 de noviembre de 2019

El Dios que nunca fue. Según Osho.





Nuevamente me he topado con este individuo sobre el que escribí en relación a su libro del Ego,  en marzo del 2016. Ahora toca sobre el título de referencia. He de reconocer que me ha vuelto a sorprender. Sigo pensando que es una especie de nuevo Mesías, a pesar de lo contradictorio que puedan parecer sus imágenes en público.
En esta ocasión, nos habla sobre el invento de Dios por parte de algunos vividores, que asustan a los más necesitados para tenerlos bajo su yugo y chuparles la sangre, metafóricamente hablando, claro.
Según él, los que dudan herederán el Reino de la Verdad. Si dudas hasta el fondo, percibirás la verdad de tu propio ser y simultáneamente, la verdad de la existencia. Y ahí radica la liberación, esa es la libertad.
Cuando dejes de preguntarte quien eres tú, darás con la respuesta, porque esa será tu realidad. Te conocerás a tí mismo y has conocido todo lo que vale la pena conocer.
En la existencia todo es continuidad, no hay punto y aparte. El niño pasa a joven y luego a viejo. La vida se convierte en muerte y luego en vida.
No cree en vivir el mañana. Sólo el momento presente, que es, el que existe. El que hay que disfrutar. Vivir con las esperanzas en el futuro es sobrevivir y un superviviente no es lo que deberías ser.
Nos dice que nuestros sueños nos indican lo que necesitamos. De lo que nos estamos privando.
Nos dice que no pidamos, porque perderíamos el fundamento de la felicidad. No nos atemos a nada ni a nadie. No seamos esclavos ni esclavicemos. Haz y no esperes nada a cambio.
Un hombre es dichoso si es fiel a su propia naturaleza. Si quieres ser músico, no serás rico, pero esa será tu meditación.
Y para terminar, vuelve al principio. Nos dice que el zen es consecuente con la existencia, la observa y todo lo que ocurre en ella. La existencia nunca repite. Siempre crea un original. Así como no encontrarás dos hojas de un árbol exactamente iguales.
Según entiendo yo, te dice que crees tu propio camino. No copies el de nadie, y menos si te lo cuentan, como el caso de Jesús, que ha servido para que otros en su nombre te vendan la moto y sus repuestos, de por vida. 
Y por cierto, te fundamenta como Jesús no murió en la Cruz y escapó de la Cueva donde lo enterraron hacia la India, pero ésto daría para otro artículo, que no es éste.






11 de noviembre de 2019

El mineralismo de Fernando Arrabal.





Fernando Arrabal, filósofo español de casta, habló en 1989, sobre el "Mineralismo". 
Pongo un enlace corto de lo que aconteció en aquella ocasión en directo en Televisión Española. 
Hace de ésto 30 años. Algunos lo recordarán.








30 de octubre de 2019

Adiós a las cosas. De Fumio Sasaki.

Este libro nos habla, en su pura esencia, sobre el "Minimalismo"  como un fín para alcanzar la Felicidad.
Se pueden sacar muchas cosas interesantes de su lectura, entre otras, su enseñanza filosófica, que introduce sutilmente, mientras nos explica como se ha desecho de casi todas sus cosas materiales, para quedarse literalmente con un futón para dormir y una mesita del tamaño de un folio. 
Básicamente, nos explica como la felicidad que nos causa adquirir un reloj de 20 Euros y otro de 2.000, dura lo mismo. Y así con casi todas las cosas materiales.

Según nuestro autor, la psicóloga Sonja Lyubomirsky afirma que el 50% de la felicidad está determinado por el factor genético, el 10% por las circunstancias y avatares de la vida, y el 40% restante depende de nuestros actos diarios.

Nos termina diciendo que la felicidad no se "alcanza", sino que es una recompensa que se recibe al cumplir los ejemplos establecidos. En el caso que nos ocupa, deshacerse de casi todo lo imprescible para vivir. 
Y que no va unida a ciertos logros vitales, ni te la entrega nadie en bandeja de plata.












6 de mayo de 2019

Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Marian Rojas.

Este libro nos recoge en gran medida,sus vivencias, sus experiencias y aprendizajes. 
Creo que es interesante leerlo, con la mente abierta, pues, aunque no aporta nada nuevo, nos permite repasar en grandes letras lo de otros grandes autores en la materia. Además, nos aporta algo de conocimientos, no sólo  a nivel de salud mental sino de salud nutricional.
Tenía anotadas unas páginas en especial, que me resultaron interesantes, pero ya están repartidas esas ideas por este blog y no me apetece repetirlas.
Como este artículo no aporta nada nuevo, de hecho no aporta nada, estaba en la duda de publicarlo, pero lo voy a hacer para recordarme otro libro más de la materia que he leído, que vale la pena, en mi opinión.
Aunque no están todos los que son.