Aunque iba a pasar de escribir ningún artículo sobre el autor de referencia, muy de moda últimamente, no voy a pasarlo por alto, porque no creo que vuelva a leer nada más sobre este filósofo. Y eso que tengo pedido su ejemplar más famoso, "La sociedad del cansancio", pero vamos, que ya el título me lo dice todo, según los que he leído.
Y no es que no esté de acuerdo con lo que dice, sino, precisamente por eso. Muy crítico con el camino que llevamos como sociedad. Pero, eso no me aporta nada nuevo. En fín, es cierto que me deja algo revelador al final del túnel, en este caso, a pie de página...
Bien, aunque no me atrapa su lectura, los he visto por encima, y, los voy a desglosar rápidamente con mis propias palabras y sólo en el último añadiré algo de su cosecha. Para muestra un botón.
1.) Vida contemplativa: En el que más interesado estaba. Nos recrimina que nos pasamos la vida activos y sobreexplotados (no sé yo...) y que el descanso del trabajo lo ocupamos también con actividades (cine, disco, bailes, fiestas, lectura, viajar) no dejando tiempo para la inactividad.
La realidad que yo veo, en mi entorno, en la fecha de este escrito es la siguiente:
Cafeterías desbordadas (con clientes a todas horas), sin personal cualificado y con mal servicio, porque no hay gente que quiera trabajar en este sector, prefiriendo estar en la cafetería esperando a que les atiendan.
Bajas laborales por estrés, ansiedad y alguna uña rota, que se recuperan poco a poco, en el gim, la playa, etc...
Exceso de tráfico y vehículos, sin ninguna regulación. Una, porque el colapso es ya una realidad, porque no hay aparcamiento para tanto vehículo, porque no hay policías en la calle, ya que los que están de baja, por los motivos anteriores, no se pueden sustituir por nadie del paro. Los que están en activo, haciendo horas extras, las pasan (digo yo) en las cafeterías, sí, esas que estaban colapsadas. El caso es que el caos y la desesperación están servidos.
2.) El espíritu de la esperanza: Según el amigo lo único a lo que aferrarnos en un momento en el que sólo hay guerras, migraciones masivas, catástrofes climáticas, escenarios apocalípticos con amenazas de extinción y bla, bla, bla... Pero, que coño escribes, ¿Es algo nuevo? No voy a hacer ni un puto comentario sobre este ensayo...
3.) No-cosas: A ver. ¿Qué me estás contando? Que estamos pasando de una era de cosas (materiales) a otro en el que predomina la digitalización que sustituye a la memoria, a la que se engaña con falsa información y que nos obliga a nuevos estímulos continuamente. Pues oye, ni tan mal. Puestos a elegir... Sin embargo, no termino de ver que nos estemos olvidando de lo material, cuando cada día, y ahora sin ningún rubor por lo asequible que resulta, compramos por las plataformas digitales, esos auriculares superinteligentes que vimos a un amigo por la mañana, y que te ponen la música que estás pensando antes de ponértelos, y sólo por 8,99 euros... Porque claro en la tienda cuestan 20 veces más, y encima tengo que esperar al sábado para ir a comprarlos y eso no puede ser...
4.) Infocracia: Mira, aquí si voy a redactar alguna frasecita del amigo Chul:
Sobre que las noticias falsas no son mentiras. Nos pone el ejemplo de Donald Trump cuando afirma cualquier cosa que le conviene. No miente. Sólo es indiferente a la verdad de los hechos. Y amigos, quien está ciego ante los hechos y la realidad, es un peligro mayor para la verdad que el propio mentiroso.
Y que actualmente, aunque creamos que estamos en libertad, estamos encadenados a la pantalla digital. Atrapados en la información y la luz de la verdad se apaga por completo. De acuerdo, estoy contigo, la época de la verdad ha terminado.
Y saben porqué he escrito este artículo al final, como les decía al principio. Porque me hizo abrir los ojos un poco más de lo habitual. Y es que, sí, es evidente que la época de la verdad ha terminado, pero no sabía el motivo y me lo ha aclarado...
El ruido tan fuerte de la información está difuminando nuestro contorno. Y amigos, la verdad no hace ruido.